Publicado: 10 de Octubre de 2014

“LA JUDIA DE MALAGÓN NO TIENE PARANGÓN”

Foto cedida por Lanza/J. Jurado

Comentamos las particularidades de nuestra judia.

Judía Pinesa de Malagón, que corresponde con la variedad Pinet. Se cultiva tradicionalmente en el término de Malagón y comarca. Allí tienen un dicho “La judía de Malagón no tiene parangón”

Hay un arduo y duro trabajo desde la siembra (que se realiza en el mes de mayo) hasta que las tenemos en el puchero. Tristemente cada vez menos agricultores la cultivan.

Tradicionalmente la siembra se ha hecho a mano con una azadilla pequeña, dando el golpe y dejando la semilla. Después se instalan los riegos y se requiere de labores continuas de retirada de malas hierbas (escarda) que en los cultivos naturales se hace a mano sin el uso de herbicidas. El abonado tradicional consiste en adicionar estiércol compostado de oveja. Después de casi cinco meses, cuando la planta esta seca (se deja secar en campo de forma natural) se arranca las plantas enteras también a mano y se llevan a la era donde se trillan (normalmente golpeándolas con una vara o mayal).

Se separan las cáscaras del grano (se ablentan) y después pasan a la una mesa donde se separan los granos defectuosos. Esta es una operación que también se realiza a mano.

Toda esta mano de obra empleada en el cultivo y selección del grano hace que su precio sea superior a otras judías cuyo cultivo esta industrializado y procedentes de otros países.

La Judía Pinesa es una judía de color blanco níveo, de piel fina y suave,  de tamaño mediano. Tiene unas marcas acebradas características y es ligeramente arriñonada.

Una vez cocinada su textura es mantecosa y muy suave de mejor digestión que otras variedades, no solo por sus características varietales, sino también por su forma de cultivo.

No requieren mucho tiempo de cocción sobre todo recién recolectadas, en este caso se puede prescindir del remojo previo. Ponles lo que mas te guste y ¡¡¡A disfrutarlas!!!!!.