El boniato tiene un sabor entre la patata, la zanahoria, la castaña y las almendras, y un paladar dulce entre zanahoria y calabaza.

Nunca debe comerse crudo. Quienes nunca lo hayan cocinado, pueden hacer lo mismo que con una patata.

Normalmente se asa o se cuece entero y con la piel, que después se retira, aunque también puede pelarse previamente.

Pese a su dulzor, su carga glucémica estimada, una vez cocido o asado, es de 7, lo que indica que la glucosa pasa lentamente a la sangre sin provocar subidas bruscas de insulina. Tanto es así que se recomienda, en cantidades moderadas, en caso de diabetes.

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